Los problemas de conducta

La inquietud motora: moverse sin rumbo.

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La inquietud motora es la necesidad de moverse sin ningún objetivo ni rumbo y sin intencionalidad.

Si a este tipo de conducta se le añade la posible desorientación que padece la persona con demencia. Puede suceder que la persona abandone, de manera no consciente, los límites marcados por sus cuidadores para su seguridad; suponiendo riesgo de pérdida.

Abandone, de manera no consciente, los límites marcados por sus cuidadores para su seguridad.

En ocasiones la inquietud motora puede ser desencadenada por enfermedades médicas, déficits nutricionales o determinados fármacos.

Por ello la mejor forma para empezar a ayudar a alguien que presenta inquietud motora es consultar al médico de referencia para descartar cualquiera de estas situaciones.

¿Cómo debemos actuar ante la inquietud motora?

Estas son algunas pautas a tener en cuenta a la hora de enfrentarnos a estas conductas:

  • Es importante acondicionar cuando sea necesario el entorno (por ejemplo una buena iluminación en las habitaciones puede ayudar, retirar alfombras o elementos de decoración que puedan entorpecer el paso, etc.).
  • Cuando la inquietud se mantiene se puede dar un sentido a esta y aprovechar para salir a comprar o simplemente dar un paseo por el barrio.
  • También se puede realizar en casa alguna actividad como doblar ropa u ordenar papeles.

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